Debido a la orografía tan agreste del valle, éste resulta ser una zona inmejorable para la práctica de la escalada, aunque también existen otras opciones como los paseos a caballo y las rutas a pie o en bicicleta.
- En San Roque de Riomiera existe la posibilidad de realizar diferentes rutas como: San Roque en Bicicleta de Montaña, Senderismo por las Cumbres Pasiegas, Ruta de las Cabañas Pasiegas y Ruta del Hayedo de Zamina.
- En Miera: Caminando por los Valles de Miera, Senderismo por las Peñas de Miera y Miera en Bicicleta de Montaña.
- En Liérganes: Caminando por la Ribera del Miera, De Rubalcaba a los Pozos de Noja y Subida a las "Tetas de Liérganes".
El gran número de cavidades que se encuentran en la zona invita a la práctica de la espeleología. Numerosos grupos, tanto españoles como foráneos, llevan años explorando en las intrincadas redes subterráneos. Sin embargo, es más lo que queda por descubrir que lo conocido.
Situados estratégicamente en el corazón de Cantabria, a un paso de Santander y de las playas de la costa cántabra, los Valles Pasiegos son un destino turístico de calidad y tranquilidad en la naturaleza. Esto es por su paisaje, singular y sorprendente, resultado de la interacción del hombre con la naturaleza durante más de cinco siglos. Y sus pueblos tranquilos, como las tres villas pasiegas, con un estilo de vida pausado y tradicional, testimonio de la historia y cultura pasiegas. Las huellas de su pasado todavía están presentes en sus calles, con sus casonas y palacios, símbolos de un esplendor lejano preservado por sus gentes como legado para el futuro. Es una realidad el disfrute del entorno rural, con rutas, caminos y senderos verdes; paseos culturales, posadas y alojamientos, cabañas pasiegas, cuevas prehistóricas, deportes tradicionales, actividades en naturaleza…. Y una exquisita oferta gastronómica. Otro de los aspectos que dota a la Comarca Pasiega de su gran singularidad es la amabilidad de sus gentes, auténticas y hospitalarias, que reciben al turista con sencillez y amabilidad.
Hasta nuestros días han llegado las cabaña pasiegas, construcciones típicas de estos valles con una estructura única y diferenciada del resto de edificaciones de montaña que suelen darse en el resto de la cordillera cántabra, concretamente en las zonas donde la economía se basa en la ganadería y el mundo rural.
Un tramo de la antigua vía del ferrocarril del Astillero a Ontaneda en Cantabria, motor de desarrollo comarcal desde comienzos del siglo XX, se ha adecuado como paseo peatonal entre las localidades de Sarón y Pomaluengo en los municipios de Santa María de Cayón y Castañeda.
Era un ferrocarril de vía métrica que estuvo en servicio desde 1902 hasta 1978. Favoreció el auge del turismo termal en Cantabria, en los balnearios de Puente Viesgo y Alceda, y colaboró en el desarrollo de la actividad ferial de la comarca al compatibilizar en su primera época el transporte de pasajeros con el de ganado. El proyecto inicial, que nunca culminó, pretendía enlazar este tramo con la vía ancha del FF.CC. central de Aragón hasta Sagunto y Valencia con el punto de contacto en Calatayud.
Este 'castro' , que no tiene sentido militar, sino que se relaciona genéricamente con pico peñascoso, pelado y abrupto, es la cumbre (1718m) del circo de Lunada que sirve de división entre Cantabria y Burgos. En él, existen gran cantidad de cuevas, profundas simas, y nacimientos de diversos ríos, el más importante, el Miera. Nacen aquí también, por la cara suroeste el río Trueba, uno de los afluentes del Nela, río burgales y el Pandillo, uno de los primeros afluentes del Pas.
En torno a sus laderas se instaló un gran aparato glaciar durante el Pleistoceno, alimentado por unas intensas precipitaciones que provocaron que sus morrenas alcanzasen las cotas más bajas de toda la Península Ibérica. Aparte de las lenguas glaciares que drenaban el macizo por los actuales valles, en los fondos de sus numerosas depresiones, grandes acumulaciones de hielo y nieve motivaron una continua infiltración de las aguas por los mismos puntos, provocando unas espectaculares morfologías exokársticas, entre las que destacan algunos pozos gigantescos y grandes fallas abiertas que, a veces, pueden seguirse durante decenas de metros.
El inicio del poblamiento pasiego es aún un misterio. No se sabe a ciencia cierta cuando esta singular estirpe de hombres y mujeres que tan hábilmente adaptaron sus vidas a las zonas más inhóspitas de la montaña cántabra, comenzaron a establecerse como tal, convirtiéndose ya en pasiegos. Los orígenes contrastados de este poblamiento hay que buscarlos en la única referencia histórica que supone un documento datado en el siglo XI, en el que el conde D. Sancho y su esposa Doña Urraca permitían a todos los habitantes dependientes de la abadía de Salvador de Oña disfrutar libremente de las tierras que conforman lo que hoy conocemos como Pas.
En el Románico cántabro se observa una clara influencia de la meseta castellana, sobre todo el románico del norte de la montaña palentina y las comarcas septentrionales de Burgos o las Merindades. No es coincidencia que precisamente esos emplazamientos aparezcan también mencionados en los orígenes del poblamiento pasiego, cuya primera mención data del año 1010, en un documento de donación del Conde Don Sancho y su esposa Doña Urraca al monasterio de San Salvador de Oña, en el que se invitaba a todos los que viviesen bajo la dependencia de la abadía al uso y disfrute de las tierras que hoy son el territorio de Pas.
Turismo deportivo en la naturaleza. ¡Recorre las rutas en bicicleta por los verdes praos y valles pasiegos y descubre los pueblos pasiegos, una forma de vida pausada y tradicional en un entorno rural, bello y preservado!.
A lo largo del recorrido del GR 74 se disfrutan los valores de paisaje y conservación de los espacios naturales de los Valles Pasiegos.


