Ruta PRS69 de La Garma, Nacimiento del Pisueña


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En el leguaje popular de la Cantabria montañesa una garma es una vertiente pedregosa, muy agria donde es muy fácil despeñarse. El topónimo hace honor, ciertamente, al nacedero del rió que aquí, reunidas ya sus primeras arterias, drena estas cuencas de cabecera antes de convertirse, ya en Selaya, en el río “grande” que será mas adelante en le principal afluente del Pas.

La ruta que aquí se propone permite reconocer la cabecera del Pisueña, y el modo en que se conforma, a través de la unión de varias cabeceras torrenciales, su primer fluir. Junto al atractivo geomorfológico del recorrido, se cuentan al menos otros dos, no menos sugerentes: uno de índole cultural y etnográfico, ligado al ingente patrimonio construido propio de la cultura pasiega, otro vinculado a la personalidad paisajística del ambiente fluvial, con formaciones ribereñas muy características de la media montaña cantábrica. Naturaleza, paisaje y patrimonio edificado conforman sin duda una oferta interesante. Entre los aspectos naturales no dejes de prestar atención, caminante, al singular equilibrio forzado por el hombre, entre las praderías para uso exclusivamente ganadero y los rodales de castaño, haya y roble, que no son sino el mudo testigo de lo que debió ser el bosque primigenio.

 

Encontraras formaciones de interés en la ribera, con un cortejo fluvial dominado por el aliso, el fresno y el castaño, donde rara vez falta un denso dosel arbustivo con la presencia del cornejo, el sauce, el majuelo o el acebo. Antes de alcanzar la Garma, en el punto en que convergen los torrentes que forman el Pisueña, existe también una curiosa formación de turbera, donde se asientan algunas plantas insectívoras como la atrapamoscas, o liliáceas como Narthecium assifragum. Finalmente, en la zona de cabecera, sometida antaño a frecuentes ciclos de quema y desbroce para su aprovechamiento para el ganado lanar, aparece un ecosistema de landa atlántica dominado por el tojo, distintos tipos de helechos y una amplia gama de brezos entre los que destaca, por su carácter endémico en la cordillera cantábrica el brezo de San Dabeoz.
El patrimonio edificado tiene en la cabaña pasiega su máximo exponente, las que se pueden contemplar en el recorrido responden a cánones constructivos de los siglos XVIII y XIX y a estrategias de ocupación y uso diferentes en cada caso. En ocasiones son edificios muy sencillos de pequeño tamaño, y en otras ocasiones cuentan con añadidos funcionales como la solana al frente, formada por la prolongación del alero o el retranqueo de los muros laterales o gateras, o los colgadizos adosados a uno de esos muros laterales. Muy a menudo cuentan con estructuras complementarias en su entorno como bodegos, cuvíos, o las curiosas “tejadas de moscas” para guarecer los dujos de la abejas.
Todo ello es suficiente excusa para atreverse con este sencillo y breve recorrido, que permite un contacto directo con uno de los barrios de mayor esencia pasiega de toda la comarca.

Mapa de la Ruta

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